Revista de prensa
15/08/2009
Vendedores de sueños
Por Javier Valenzuela, Babelia de El País
Ahora todo es soporte publicitario: los edificios, las calles, los medios, los transportes, la ropa, los deportes, las fiestas, las celebridades¿ Todo son marcas: las empresas, las ONG, los clubes deportivos, los partidos políticos, los candidatos, los artistas, los atletas¿ Y hasta el termómetro de la crisis económica son los anuncios: hay menos (esto va mal), hay más (comienza la mejoría). Así lo constata Raúl Eguizábal como conclusión de su libro Industrias de la conciencia: si algo define nuestro mundo es el triunfo de la publicidad, su conversión en "lo social por excelencia".España no ha perdido este tren tan genuinamente norteamericano. Si el franquismo supuso un freno para la plena expansión de la publicidad (que pide libertad: de mercado y de expresión), una vez liquidado, nuestro país, como en tantas otras cosas, se puso al día en un periquete. Empezó con el destape y aquí está hoy subiendo a Internet el vídeo Amo a Laura o la película de Martin Scorsese sobre las burbujas de Freixenet.
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