Revista de prensa
27/06/2009
Parámetro último del mal
Stalin, el «hombre de acero» que gobernó a base de crímenes la Unión Soviética por tres décadas al coste de cincuenta millones de muertos, sufrió un infarto el 1 de marzo de 1953. Cinco días después falleció, tras permanecer inconsciente ese lapso de tiempo. Podría haberse salvado si hubiera contado con las atenciones requeridas, pero la paranoia del líder había llevado al exterminio de la intelligentsia judía, en cuyas filas los médicos eran muy numerosos. La excusa para perpetrar una oleada de crímenes contra ellos fue «la lucha contra el cosmopolitismo».
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