Revista de prensa
10/10/2008
«Todo europeo tendría que saber latín»
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Entrevista de Nuria Navarro, El Periódico de Catalunya
En el libro dialoga usted con un buitre.
Hasta hace poco, el buitre era, para mí, el vuelo magnífico y el pueblo donde nacieron mis padres. Solo eso. Ahora sé que el buitre está ahí para que los europeos nos demos cuenta de que estamos muertos o a punto de morir. El buitre anuncia y quizá por eso lo odiamos.
El buitre dice que los europeos no sabemos ver Europa.
Los europeos no vemos Europa porque siempre estamos mirando a EEUU, es decir, siempre estamos viendo sus películas. Nosotros, por ejemplo en España, tenemos buenos médicos y enfermeras, pero los yanquis saben hacer mejores series televisivas de médicos y enfermeras, y sus hospitales y clínicas, siempre privadas, tienen palmeras, parques y recepcionistas guapos y altos. Pero, claro, una cosa es la salud, y otra, los recepcionistas y el cine.
Europa es el Estado del bienestar.
Sí. Algunas generaciones creen que el llamado Estado del bienestar es una cosa que ha existido siempre. Nos guste o no, la historia es y sigue siendo conquista, pero parece que solo los europeos hayamos conquistado. El cóndor, que es un primo hermano del buitre, sabe que los incas, por ejemplo, no eran como nos los describen algunos. Eso lo sabía Simón Bolívar y tampoco lo desconoce Hugo Chávez. A los incas, a los aztecas y al dalái lama les ha hecho mucha propaganda la CIA.
¿Qué pasará si perseveramos en la miopía?
Que nos pueden robar la cartera, es decir, el Estado del bienestar. Si no valoras una cosa, no la proteges, no la defiendes, y es entonces cuando te la quitan. Y yo creo que en eso están algunos.
¿Quiénes?
Los malos. Algo, el buitre, me dice que quieren acabar con la clase media, que es, por cierto, la que lo paga todo y la que no recibe nada.
Oriana Fallaci reprochó a la Iglesia el no decir más alto que el islam es un peligro para Europa. ¿Atinaba?
La conocí y cené con ella al menos una vez. Siempre me cayó bien. A mí me gusta la misma música que le gustaba a la Fallaci, pero las canciones, aunque sean desesperadas, se pueden escribir con diferentes letras. Y, sí, si aceptamos la realidad, es decir, que todos los fanáticos son un peligro; algunos islamistas, muchos islamistas, demasiados islamistas son un peligro. A diferencia de ciertos intelectuales y de todos los políticos, que siempre hablan en público de oportunidades y no de problemas, yo soy de los que creen que el islam no es una oportunidad para Europa, sino un problema. El pasado lunes, el embajador de Marruecos dijo que confiaba en que el islam se transformara en Europa.
¿Su defensa del Capitán Trueno, azote de sarracenos, tiene algo que ver con todo esto?
Mi moderada obsesión con el Capitán Trueno tiene que ver con Sigrid, que era su novia, y con la hija de cierto quiosquero, que se llamaba Mariona, es decir, con Sigrid.
Anotado. ¿Hay que volver a la religión?
La religión nunca se ha ido. Nació con el ser humano porque la necesita. Todo es religión. Hasta eso que llamamos cultura es una forma disimulada de religión.
¿Recuperamos el Misterio, el latín, el órgano y el rosario?
Creo que necesitamos el Misterio y, desde luego, creo, también, que una de las maneras más adecuadas para encontrarse con ese Misterio --algunos le dan otros nombres-- es Bach y Mozart, por ejemplo. Estoy convencido de que a Dios, para entendernos, le cabrea que hayan cambiado el órgano por la guitarra, muchas veces desafinada. Los famosos mantras no dejan de ser una especie de rosario que no entendemos. En cuanto al latín, creo que todos los europeos deberíamos saberlo hablar. Y, por supuesto, deberíamos leer a menudo la Biblia. La Biblia nos ha dado, por ejemplo, a Bob Dylan y Leonard Cohen. Sospecho que John Lennon nunca leyó la Biblia.
Los purpurados le despiertan cierta fascinación, ¿no ?
Creo en una cierta trascendencia y con algunos purpurados, como usted dice, puedo hablar de cosas incluso muy terrenales, que antes se hablaban en los cafés, pero nací cuando los verdaderos cafés habían muerto. Lo más parecido a ciertos purpurados son ciertos anarquistas verdaderos, que no son los de las bombas. Pero no lo divulgue mucho.
Lo intentaré.
El gran Teilhard de Chardin, jesuita censurado en vida y caricaturizado después de muerto, nos ha demostrado mejor que muchos cuentos orientales que lo que llamamos espíritu procede de la materia.
¿Cuál es su patria, don Arturo?
Determinadas músicas. Y una copa de buen vino compartido no necesariamente con una mujer, pero si puede ser con una mujer a la que le guste el buen vino, mejor.


