Ir a: Menú de sección | Menú principal | Pie | Inicio de la página


Revista de prensa

03/10/2008

«La educación necesita un ambiente un pelín coactivo»

ElMundo-3-10-08.pdf

Por Paloma Díaz, El Mundo.

¿Cómo se puede reconducir ese desconcierto que usted diagnostica respecto a la educación?
Hay que hacer autocrítica y reconocer que hay algo que corregir. Somos conscientes de que hay cosas que no funcionan, pero seguimos pasándonos la pelota unos a otros y no asumiendo cada cual su parte. 

¿Qué observa usted que hay que corregir en primer término?
Quizá, esa idea de que todo se aprende jugando; esa tendencia a no reprimir al niño, que es contraria a la tarea educativa. Aprender implica un esfuerzo porque, para saber algo, no vale con sólo leerlo, sino habérselo estudiado. Hasta ahora, hemos corregido la educación autoritaria y rígida que tuvimos en otra época, pero no del todo bien. Es verdad que hoy los niños son más felices, pero deberíamos encontrar el término medio porque, al corregir unos vicios, han aparecido otros. La educación necesita un ambiente [se lo piensa] un pelín coactivo. La palabra coacción da mucho miedo, pero para sacar lo mejor de los niños, cuando aún no son nada, hay que, con criterio, intentar reprimir lo peor para que quede lo mejor. Eso implica ejercer un cierto control, poner límites, decir que no muchas veces...

Usted describe en su libro el fenómeno del niño-rey, que llega al colegio sin que se le haya dicho nunca que no. ¿Está llamando a una mayor responsabilidad de los padres?
Yo hablo de que debe haber más complicidad entre la familia y la escuela porque desde la familia muchas veces se desacredita la autori- dad del profesor, o se discute lo que el profesor le impone al alumno. Antes, cuando un niño iba a casa y decía que el profesor le había castigado, lo lógico era decir 'algo habrás hecho'. Y ahora lo lógico es ir a protestar por el castigo.

También parece insinuar que lo que trata de hacer la escuela lo deshacen luego los padres. 
Hay una cierta inmadurez por parte de los adultos ¿propia de generaciones como la mía¿, que no han querido crecer y han querido mantener una postura rebelde, que no es la que corresponde a una persona con gente a su cargo a la que debe enseñar cosas. El adulto, esté donde esté, está haciendo algo que otros más jóvenes están aprendiendo y eso es educar.

Esto nos lleva a Educación para la Ciudadanía. ¿Es necesaria una asignatura para educar en civismo?
Creo que sí porque cuando una sociedad empieza a ser muy heterogénea, plural, incluso con convicciones morales distintas, hay que decidir cuáles son los valores mínimos que hay que inculcar, y eso sólo puede hacerlo la escuela. El precepto constitucional que habla del derecho a la educación dice que el objetivo de la educación es formar la personalidad humana y EpC pretende hacer eso. Luego, en la práctica, se podría enseñar en otros niveles: la televisión, los municipios, las familias... Pensando en Cataluña [donde reside y trabaja] y en su inmersión lingüística, yo pido una inmersión cívica. Debemos tomarnos el civismo tan en serio como la lengua.

Ya que menciona la inmersión lingüística en catalán. ¿Cree que está haciendo bien al sistema educativo? 
Fue una buena opción en su momento hacer una línea única porque lo contrario habría discriminado. Hoy, la lengua de la clase dominante en Cataluña es el catalán. Y la «Al corregir los vicios de la educación rígida han aparecido otros. Debemos buscar el término medio» de los menos favorecidos es el castellano u otras lenguas. Ahora, la forma en la que se lleva a cabo esa inmersión no sabemos cuál es porque la realidad social de cada escuela es distinta y la legislación debería estar más abierta a las necesidades de cada escuela. Si hay barrios en el cinturón industrial de Barcelona, donde la mayoría de la población es castellanohablante o habla otras lenguas, la inmersión en catalán hay que hacerla de otra manera a como se hace en la Cataluña profunda, donde, a lo mejor, el castellano debería estar más presente. Yo creo que en la práctica se hace por sentido común. Pero, precisamente porque la ley es la que es, y a veces es demasiado restrictiva, genera un cierto malestar, una inquietud, un conflicto que no acaba de desaparecer y que es más político que real.

Contacto

Ediciones Península

Gran Vía, 71 - Esc. Int. 3º Izda.
28013 Madrid

Tel.: +34 91.725.73.04

info@edicionespeninsula.com

Novedades


Ir a: Menú de sección | Menú principal | Pie | Inicio de la página