El blog del editor
10/06/2008
Feriantes sin cabra
Estamos todo el día celebrando. El caso es festejar, gastar los cuatro cuartos que nos quedan y mirar hacia otro lado. Vivimos en ese magma que los sociólogos, cualificados inventores de términos, llaman «cultura del acontecimiento». La enumeración puede ser arbitraria —y lo es— pero no me resisto vista la disparidad: la fiesta de la bicicleta, la apoteosis de la democracia de mercado (las elecciones), la Gay Pride y la Tomatina de Buñol, una exposición de Vermeer o Poussin (con los ancianos haciendo cola, sentados en sillas de playa), el día de la mujer trabajadora y el día mundial contra el tabaco o la esclerosis múltiple, la Copa América (y el Bribón IV) y la Eurocopa y las Olimpíadas y Carlinhos Brown y la «Samba pa Dios» y las Noches culturales en Blanco y la apertura, con pasarela incluida, de un nuevo Guggenheim y los mercadillos gastronómicos medievales con el charcutero y señora disfrazados de Calixto y Melibea. En la época gris (horror, parezco Tolkien), había menos neones y recitábamos letanías. «Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión». Estas semanas, por Madrid, anda el sector cultural revuelto con la Feria del Libro: que si la alegría de la lectura, que si los libros al alcance de todos, que si el contacto directo (y comercial) de los autores (productores) con los lectores (consumidores). A las cabras, animal social, afectuoso y literario, les gusta el papel. Antes era normal su presencia urbana. Acompañaban a los artistas callejeros y al mono recaudador. A Berlusconi, padre padrone de las Mamachichos, no le gustan los gitanos, los monos guardan silencio para que no se les obligue a trabajar y las cabras —incluida la viril legionaria— andan secuestradas, de almacén en almacén, masticando devoluciones. Schlechte Zeit für Lyrik.
7 Comentarios
rosario de santa fe ( Lector ) (26 Junio, 2008; 11:37)
para ganarme el pan voy al mercado donde se compran mentiras. lleno de esperanza, me pongo a la cola de los vendedores.
Alberto ( Lector ) (23 Junio, 2008; 12:07)
Para cuándo trasquilar un poco?
ramon ( Lector ) (17 Junio, 2008; 10:44)
Ups, este blog mejora por momentos!
Bellaluna ( Lector ) (12 Junio, 2008; 10:00)
Feriantes de libros, de letanías, del amor, de vísceras, de las ideas, todo es mercancía y ya hasta se subasta al mejor postor el aumento legal de la jornada laboral. Vamos por 65 horas/semana, ¿alguien da mas? Dos siglos de lucha social echados por la borda, pero da igual. Todo tiene precio.
santi ( Lector ) (11 Junio, 2008; 19:08)
Triste día. Coincide con la propuesta gubernamental de aumentar (hasta el infinito) la jornada laboral. Los de UGT y CCOO apostando por los residuos radiactivos de la energía nuclear. El autor del texto intentando quitarnos el escapismo de la lectura, la comun unión con el autor de la obra, para mostrarnos que somos consumidores de un producto mercancia, dirigido por el capital de la super estructura. ¡rompamos las caenas!¡como carvalho quememos los libros!. ¡Mueran los editores y vivan los poetas!
George ( Lector ) (11 Junio, 2008; 16:18)
Me quedaba por saber que, además de vigilar libros, vigilas cabras, vigilante. Y nunca tanta razón, palabras tan sabias: sí, malos tiempos para la lírica, malos tiempos para la nostalgia, para el amor... o como decía también Bretch: "Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos. / Es insensata la palabra ingenua. Una frente lisa / revela insensibilidad. El que ríe / es que no ha oído aún la noticia terrible, aún no le ha llegado...
Alberto ( Lector ) (10 Junio, 2008; 13:00)
No me creo lo que dice en su última frase.
